jueves, septiembre 03, 2009

Estos 16 diputados debieran ser destituidos de su cargo y los partidos involucrados debieran ser castigados.

Esta es la práctica común: los diputados son los que nos representan para hacer, modificar y mejorar las leyes, y son los primeros que las utilizan a su conveniencia.

¡¡¡Ya basta de esta farsa!!!

Dejan mujeres curul a suplentes hombres

El Universal, jueves 3 de septiembre de 2009
Andrea Merlos y Juan Arvizu

En la primera sesión de trabajo de la 61 Legislatura de la Cámara de Diputados ocho mujeres solicitaron licencia para permitir la llegada de sus suplentes, todos del sexo masculino.

Históricamente cada tres años las bancadas hacen movimientos tempranos para resarcir los lugares previstos para hombres y que tuvieron que dárselos de inicio a una mujer para cumplir con la cuota legal de género.

Las diputadas son en su mayoría del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), entre ellas Carolina García, María Ivette Ezeta, Laura Elena Ledezma y Kattia Garza; dos del PRI Yulma Rocha y Ana María Rojas; por el PRD Olga Luz Espinoza y por el PT Anel Nava.

El PVEM hizo un machote con el texto de las licencias que presentó a la mesa directiva y con la salida de estas cuatro mujeres reducen el 50% la cuota de género.

El tema siempre había sido avalado en San Lázaro, sin embargo en esta Legislatura mujeres diputadas, principalmente del PAN y PRD, levantaron la voz en contra de lo que consideran un abuso de los partidos hacia las mujeres políticas.

Consideraron "vergonzoso, ilegal, mañoso, inmoral y poco ético" que se pretenda aparentar la llegada de una mujer a San Lázaro cuando la verdadera intención es que ésta le deje un lugar a un varón que no ganó en urnas.

Sin embargo, la diputada María Hilaria Domínguez, defendió a las mujeres que se van y criticó que las panistas pretendan cuestionar las decisiones individuales y no respetar las razones que tienen quienes pretenden dejarle la curul aun hombre y con ello alterar los porcentajes de género que se han logrado en los últimos años.

viernes, septiembre 12, 2008

La crisis también está en su cabeza

Reportaje. El País. Domingo 7 de septiembre de 2008.
Amanda Mars.

La pérdida de confianza del consumidor y la caída económica se alientan mutuamente

El tinglado funciona así. Las empresas venden productos, los ciudadanos los compran y las empresas ganan dinero, así que realizan inversiones y crean empleo. Entonces la sociedad tiene confianza en lo que ve y en lo que prevé, y sigue comprando productos, con lo que las empresas siguen ganado dinero. A quien no tiene el dinero para comprar, el banco se lo presta. Y todos compran. Y las empresas ganan más. Y crean empleo.
Hasta que un día una de las piezas falla, alguien deja de pagar, otro de prestar dinero y un tipo se queda sin empleo. Sus vecinos, al enterarse, temen que les ocurra lo mismo, sienten que la cosa va mal, y que puede ir peor, y que es mejor, de momento, no comprar ese nuevo televisor, y hacer unas vacaciones más austeras de lo previsto. Así que las tiendas dejan de vender, las fábricas de fabricar, y de crear empleo. La cosa, como se temía aquel ciudadano, acaba yendo a peor. La profecía, como dice el latiguillo anglosajón, se autorrealiza.

La economía es un juego de círculos viciosos y virtuosos. A la crisis internacional -tangible, virulenta-, se añade la psicosis de la crisis -madrugadora y tozuda-, que pone a los consumidores en huelga y retroalimenta el propio declive.

En España, la ralentización del consumo comenzó a finales de 2007, antes de que los indicadores económicos mostrasen el cuerpo entero de la crisis. De un crecimiento del consumo de los hogares del 3,8% en el primer trimestre de 2007, al 2,9% en el último. Desde que comenzó 2008, la tristeza del consumo se agravó, y en el segundo trimestre sólo subió un 1,2%, el peor dato desde la recesión de 1993. Las ventas se hundieron en todos los sectores en el segundo trimestre. Los comerciantes hablan de caídas del 20% de moda, del 40% en mobiliario o del 20% en coches. Y la inversión bajó por primera vez en 12 años, un 0,2%, en buena parte por el cierre de grifo crediticio.

"La crisis es real, la gente no se ha vuelto loca, pero el miedo ha acelerado el ciclo, como en su día la alegría lo hizo al alza. Los españoles han frenado al consumo, no por cómo están hoy, sino por cómo creen que pueden estar en el futuro", explica José García Montalvo, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra.

El miedo actúa en el mercado mucho más rápido que la euforia. La economía se está estancando (el último trimestre avanzó un 0,1%), pero la confianza se ha hundido 35,1 puntos en un año, de 86,5 a 51,4 puntos, según el último indicador de agosto.

"Los datos de desempleo de este verano no justificaban caídas tan drásticas, ha habido anticipación, pero así es la economía, un juego de miedo y confianza. El capitalismo es maníaco depresivo", opina Antón Costas, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona.

John M. Keynes hablaba de los animal spirits, del espíritu animal de la economía, que ayuda a mover al alza expectativas, consumo, inversión y empleo, como fichas de dominó. El humor influye en las estadísticas.

Y en España, el mal humor estalló con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Antonio Villarroya, de Merrill Lynch, explica: "Una casa vale tanto, pero si crees que el propietario no puede venderla, lo rebajas, y si lo hacen todos, el mercado se cae".

En el Reino Unido se habla de "avaricia" y "miedo" como los dos grandes mecanismos mentales que mueven el mercado: la avaricia, que hace creer que ese piso que ha ganado valor puede hacerlo mucho más; y el miedo, que provoca lo contrario.

Ahora actúa el segundo. En el primer semestre, las ventas de pisos se han hundido un 27,% respecto al mismo periodo del año pasado, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), y las promotoras se ven abocadas a rebajas en los precios de hasta el 30%.

Un dato que evidencia el componente psicológico de la crisis, según Costas, son los resultados del indicador de confianza, una encuesta en la que es habitual que, mientras la valoración que los españoles hacen de su economía doméstica mejora, la de la economía en general empeora. "¡Es contradictorio!", exclama.

Con cada dato negativo que se publica, los comerciantes, interlocutores directos de la macroeconomía con la sociedad, se echan a temblar. "Las compras son muy sensibles, son decisiones diarias", siempre repite el secretario general de la Confederación Española de Comercio, Miguel Ángel Fraile.

Sin embargo, "hay mucha hipocresía en todo esto. En la bonanza, la vivienda subía un 16% y las expectativas se inflaban. Y nadie las desinflaba. Nadie decía: eh, esto sube más de lo normal", recalca García Montalvo.

La inflación también ha creado neurosis. Los precios de los productos de consumo más frecuente -como los alimentos, el tabaco o el transporte-, han estado subiendo casi el doble que el total, generando algo parecido a una tasa de inflación psicológica, aunque no real, que también ha contenido el monedero.

La huelga de consumo pone en jaque medidas del Gobierno como la devolución de 400 euros en la declaración de la renta. Para Montalvo, es probable que este dinero se destine al ahorro y no a dinamizar la economía.

"De esto hay que aprender, las familias españolas han incurrido en un desequilibrio mayúsculo, se han sobreendeudado y vivido por encima de lo que podían", apunta Vicente Pallardó, director del Observatorio Internacional de Coyuntura Económica.

Es uno de los elementos que esta semana llevó a Financial Times a referirse a España, con gusto discutible, como uno de los Pigs, cerdos (por las iniciales de Portugal, Italia, Grecia y España) que habían volado, pero ahora volvían a retozar en la mugre.

La cuestión es hasta cuándo. Para Villarroya, la tendencia se invertirá cuando el precio de la vivienda caiga tanto que resulte atractiva para los compradores. Para Pallardó, la clave es la recuperación del mercado inmobiliario estadounidense, una vez encauzado el precio del petróleo.

Pero las últimas advertencias del Banco Central Europeo sobre el empeoramiento de la crisis han hundido las Bolsas. El cerdo, de momento, se muere de miedo.

lunes, agosto 25, 2008

¿QUÉ PEDO?

PREFACIO

A MANERA NO DE INTRODUCCIÓN SINO DE EXTRACCIÓN:

Qué es lo que hace que los pedos tengan olor?

El olor de los pedos proviene de pequeñas cantidades de Sulfuro de Hidrógeno y Azufre (Ácido Sulfhídrico) libre en la mezcla. Cuanta más rica en Azufre es su dieta, más de esos gases van a ser producidos por las bacterias en su intestino, y más hediondos serán sus pedos. Alimentos como cebolla, coliflor, huevos, son notables por producir pedos apestosos. Por otro lado, por ejemplo, los frijoles, producen grandes cantidades de pedos, aunque no necesariamente hediondos.

¿Por qué los pedos hacen ruido?

Los ruidos son producidos por la abertura anal. El ruido depende de la velocidad de expulsión del gas y de cuan estrecha sea la abertura de los músculos del esfínter anal. En términos populares, un culito bien apretado va a tronar más fuerte. Por eso aquello del pedo sorpresa, que a pesar de tratar de sacarlo 'soplado' (silencioso), sale bien tronado ante las caras perplejas de los demás.

¿Cuánto gas produce una persona normal?

En valores promedio, una persona produce el equivalente cercano a un litro de pedos por día, distribuidos en aproximadamente ¡14 pedos diarios!

¿Cuánto tarda hasta que el pedo llega a la nariz de alguien?

Depende de las condiciones atmosféricas, humedad y velocidad del viento, también de la distancia entre las personas. Los pedos también se dispersan; su potencial nauseabundo disminuye con la dilución. Hay quien presume de poderes sobrenaturales, como hacer 'levitar' las sábanas de la cama. Los más difíciles de dispersar, parecen 'pegajosos'. Condiciones excepcionales existen cuando el pedo es liberado en un área pequeña y cerrada, como un ascensor, un cuarto pequeño o dentro de un automóvil, porque esas condiciones limitan la cantidad disponible del diluyente (aire) y el pedo va a permanecer en una concentración que permitirá su percepción por más tiempo, hasta que se condense en las paredes.

¿Algunas personas nunca pedorrean?

No. Si una persona está viva, se pedorrea, seguro, aquí no hay excepciones ni milagritos. Algunas personas, comprobado está, se pedorrean horas después de fallecidas.

¿Los hombres pedorrean más que las mujeres?

¡Nada más falso! Las mujeres se pedorrean tanto como los hombres. El caso es que los hombres tienen menos vergüenza; por el contrario, bajo ciertas circunstancias, es un orgullo pedorrearse más sonoramente, más veces y más olorosamente que otros.

¿El pedo es un eructo que salió del lado equivocado?

No. La frase 'El eructo es un pedo que tomó el ascensor' es puro folklore. El eructo viene del estómago y tiene una composición química diferente a la de un pedo. Los pedos tienen menos aire atmosférico y más gases producidos por bacterias.

¿A dónde van los pedos que nos aguantamos? ¿Cuántas veces uno se aguanta un pedo, pretendiendo soltarlo en la primera oportunidad apropiada, y después descubre que ha desaparecido? ¿En realidad salió lentamente, sin que la persona se diera cuenta? ¿Fue absorbido por la corriente sanguínea? ¿O qué es lo que en realidad pasó?

Los médicos están de acuerdo en que el pedo no es ni liberado ni absorbido. Simplemente vuelve a los intestinos y sale luego. Esto reafirma el hecho de que los pedos no se pierden ni se destruyen sino que sólo se 'demoran'. Además recuerden que es muy dañino para la salud aguantarlo, por eso el dicho: más vale perder un amigo que una tripa.

¿Otros sienten más el olor que el propio autor?

El pedo debería -en teoría- oler tanto para el que lo emite como para las otras personas, pero quien lo hace tiene una ventaja por el hecho de haberlo propulsado lejos de su cuerpo, en dirección opuesta a su nariz. Sin embargo, pedorrear contra el viento, anula esa ventaja.

sábado, agosto 16, 2008

Momentos para la historia







jueves, agosto 14, 2008

Sobre monos y bananas

Supongamos que tenemos seis monos en una pieza. Del cielo raso cuelga un racimo de bananas. Justo debajo de él hay una escalera (como la de un pintor o un carpintero). No hace falta que pase mucho tiempo para que uno de los monos suba las escaleras hacia las bananas.
Y ahí comienza el experimento: en el mismo momento en que toca la escalera, todos los monos son rociados con agua helada. Naturalmente, eso detiene al mono. Luego de un rato, el mismo mono o alguno de los otros hace otro intento con el mismo resultado: todos los monos son rociados con el agua helada a poco que uno de ellos toque la escalera. Cuando este proceso se repite un par de veces más, los monos ya están advertidos. Ni bien alguno de ellos quiere intentarlo, los otros tratan de evitarlo, y terminan a los golpes si es necesario.
Una vez que llegamos a este estadio, retiramos uno de los monos de la pieza y lo sustituimos por uno nuevo (que obviamente no participó del experimento hasta aquí). El nuevo mono ve las bananas e inmediatamente trata de subir por las escaleras. Para su horror, todos los otros monos lo atacan. Y obviamente se lo impiden.
Luego de un par de intentos más, el nuevo mono ya aprendió: si intenta subir por las escaleras lo van a golpear sin piedad.
Luego, se repite el procedimiento: se retira un segundo mono y se incluye uno nuevo otra vez. El recién llegado va hacia las escaleras y el proceso se repite: ni bien la toca (la escalera), es atacado masivamente. No sólo eso: el mono que había entrado justo antes que él (¡que nunca había experimentado el agua helada!) participaba del episodio de violencia con gran entusiasmo.
Un tercer mono es reemplazado y ni bien intenta subir las escaleras, los otros cinco lo golpean. Con todo, dos de los monos que lo golpean no tienen ni idea de por qué uno no puede subir
las escaleras. Se reemplaza un cuarto mono, luego el quinto y por último, el sexto, que a esta altura es el único que quedaba del grupo original. Al sacar a éste ya no queda ninguno que haya experimentado el episodio del agua helada. Sin embargo, una vez que el último lo intenta un par de veces, y es golpeado furiosamente por los otros cinco, ahora queda establecida la regla: no se puede subir por las escaleras. Quien lo hace se expone a una represión brutal. Sólo que ahora ninguno de los seis tiene argumentos para sostener tal barbarie.
Cualquier similitud con la realidad de los humanos no es pura coincidencia ni casualidad. Es que así somos: como monos.

Paenza, Adrián. Matemática… ¿Estás ahí? Sobre números, personajes, problemas y curiosidades. Siglo XXI Editores, Argentina, 2005.

lunes, julio 28, 2008

I will survive

José Tomás . Bajo la lupa.

José Tomás, bajo la lupa de los maestros. De Joselito a El Viti y de Antoñete a Camino, viejas figuras de la tauromaquia alaban y critican al diestro

QUINO PETIT. El País, 23 de julio de 2008.

"Vendo dos bolsas de pipas Facundo y regalo dos entradas para José Tomás el día 23-7-2008 en Santander. En sombra, tendido 2, filas 6 y 7, ambas número 1. 1.200 euros, negociables por unidad. Entrega en mano". La transcripción del reclamo en la Red es literal. Otro señor que anuncia algo parecido en segundamano.es -dos bolígrafos en lugar de bolsas de pipas- advertía por teléfono el viernes pasado: "Si no se da prisa, el lunes o el martes la reventa andará por 1.000 euros cada entrada". Hoy es el día. Plaza de toros de Santander. José Tomás vuelve a la arena.

Nuevo enfrentamiento con dos morlacos de Victoriano del Río, la misma ganadería de la tarde del 5 de junio de 2008. La de las cuatro orejas en Las Ventas. Han pasado 36 años sin que ocurra algo semejante. Se vuelve a hablar de toros en España. Se especula con cachés entre los 250.000 y los 400.000 euros. "Son exactamente eso: puras especulaciones", apunta su apoderado, Salvador Boix. Se barajan reventas rondando los 2.000, 3.000 euros. El culpable: un señor de Galapagar que pronto cumplirá 33 años y llena páginas enteras de periódicos y minutos de telediarios. No quiere que le vean torear por televisión. Las 24.000 personas que abarrotaron la plaza madrileña, rebosantes de euforia, dijeron que habían contemplado cosas de otra galaxia. Las crónicas de la tarde narraron el clímax del toreo.

Diez días después, el 15 de junio, cambian las tornas. Corta tres orejas en la misma plaza, pero por la vía de no dar un paso atrás, de no concederse ventaja alguna ante el animal. El valor desmedido se impone al temple. Arrimones espeluznantes. Tres cogidas. Llega la cornada que le ha mantenido apartado hasta hoy. Más páginas, más telediarios. La afición se divide. Unos celebran al héroe; otros repudian al temerario. Los antitaurinos recrudecen sus críticas ante el protagonismo que recuperan las corridas de toros. ¿Qué hace José Tomás para provocar sentimientos tan extremos? Ocho grandes maestros del toreo han reflexionado para EL PAÍS sobre uno de los últimos mesías de los ruedos.

PERSONALIDAD

Es la palabra más repetida por los diestros retirados que han accedido a hablar de José Tomás: personalidad.

A Santiago Martín le llamaban Su Majestad, El Viti. Príncipe de los ruedos. Rey de Las Ventas. El hombre que más veces ha abierto su puerta grande, 14 como matador y dos como novillero. Seriedad salmantina. Setenta años, 18 de ellos como solemne figura entre la década de los sesenta y setenta. "No es fácil analizar a un torero", concede desde su retiro en Salamanca. "La personalidad influye de manera directa. Es indudable que su reaparición ha sido positiva para el toreo. Ahora bien, ha irrumpido en un contexto social que le ha sido muy favorable. Llega con gran éxito, un éxito que estaba anunciado. Sin hacer el paseíllo ya estaba triunfando. Su virtud ha sido hacer honor a lo que pensábamos que tenía que ser su regreso. No es el cien por cien del Tomás que conocimos, pero ha respondido a la medida de las expectativas creadas".

Quizá la expectación pueda resumirse en 16 horas de cola registradas a mediados de julio en las taquillas de la plaza de toros de Santander para conseguir una entrada para la corrida de hoy.

José Miguel Arroyo, Joselito (Madrid, 1 de mayo de 1969), compartió cartel con José Tomás en 90 ocasiones. Oportunidades no le faltaron de presenciar su conexión con los tendidos. Ocupado hoy en sus labores como ganadero, no se plantea coincidir de nuevo con él en un patio de cuadrillas. "No anda en mi mente volver a torear. Quién sabe si dentro de 15 días, 15 años o 15 siglos... Pero sí que viví muchas cosas a su lado. Recuerdo una tarde en Linares con un toro de Salvador Domecq, al que di varios capotazos. Pensé que yo nunca podría sacar nada de él. José le pegó tres o cuatro estatuarios y el toro se le rindió. Aquello me emocionó mucho. Tiene una personalidad muy acusada. Tiene arrojo. Sus cites son sentidos. Ha rizado el rizo. Belmonte ya empezó quedándose quieto, Manolete acortó distancias, Ojeda más todavía... Y José Tomás ha llegado para aunar la quietud con la estética".

TEMPLE

Quietud y estética. Valor y temple. Marca de la casa desde su alternativa en México, en diciembre de 1995.

Antonio Chenel Albaladejo, Antoñete (Madrid, 24 de junio de 1932), toneladas de temple y hondura en la muleta, mano derecha del periodista Manolo Molés en las retransmisiones taurinas de Digital +, contempló muchas tardes de los primeros y desde muy pronto gloriosos años del matador. "Hay dos Tomás. Uno torea limpio, como los ángeles. Con la mano por bajo, da el pecho a los toros y da gusto verle. Pero está el otro, el de las trincheras, el de tocan arrebato, el que atropella a la razón. No me gusta ver a un torero al que cogen dos o tres veces por tarde".

Para Diego Puerta, de 67 años, ilustre maestro de la escuela sevillana reciclado como ganadero, esa doble virtud es precisamente la que arrebata. "No se parece a nadie. Tiene mucha casta, pero también esa mano izquierda, cómo espera al toro y lo lleva... Es muy fuerte al natural, tiene mucha personalidad. En cierto sentido recuerda a los toreros de antes. En nuestra época, los toros se movían más y se revolvían mucho. Había que aguantar siete u ocho arrimones cada tarde". Que se lo digan a Puerta, con medio centenar de cornadas en el cuerpo.

"Es que el toreo no es una graciosa huida, sino la entrega", tercia Palomo Linares desde Santo Domingo. A sus 61 años, el jienense que llegó a Madrid como maletilla y se convirtió en una figura del último cuarto del siglo XX, dedica hoy la mayor parte de su tiempo a la pintura y a sus partidas de golf. "La forma que tiene José Tomás de concebir el toreo es la que tiene que ser. Está totalmente dentro de los cánones. Su personalidad, su manera de colocarse frente al animal, de no defraudar a sus partidarios... Eso es muy duro de asumir. Porque, no nos engañemos, la gente va a ver eso en la plaza, va a ver cómo se queda en el sitio".

RIESGO

Nunca un paso atrás. José Tomás tiene una máxima: "Un torero debe estar dispuesto a jugarse la vida 12 tardes al año".

Gregorio Sánchez, el maestro de Santa Olalla (Toledo) y director técnico de la Escuela de Tauromaquia de Madrid, reflexiona a sus 78 años: "Tomás no sabe aliviarse, sólo quedarse quieto. No es que le falte técnica, es que se queda clavao. Pero claro, cuando el toro embiste mal, hay que aliviarse. Es muy triste salir en camilla de la plaza tantas veces. No es normal que cuando uno lo tiene todo, juventud, cariño y dinero, se arrime como lo hace él. Salir todos los días a dejarte coger, no sé, me parece de locos. Yo no sé lo que quiere, me gustaría saberlo, conocer qué pasa por su cabeza. Ya tiene todo lo que puede soñar un torero".

A sus 67 años, Paco Camino, El Niño Sabio de Camas (Sevilla), padre del matador Rafi Camino y ganadero de reses bravas, sintetiza esa forma tan personal de asumir el destino de quienes visten el traje de luces: "A los toreros les cogen los toros, no sé si la gente lo sabe pero es así. Y cuando se está de verdad en la plaza, más todavía. Lo raro es que haya toreros que terminan la temporada sin pasar un solo día en la cama". Para Camino no hay piedad. Ni falta de técnica en el hecho de recibir palizas en el ruedo. "La técnica, la técnica... Ni yo sé qué es la técnica. El tío se arrima y ya está. Y esto no es nuevo, siempre lo ha hecho. Lo que pasa es que es más responsable que los demás y se pasa al toro más cerca que el resto. Eso le distingue. Su toreo no está modernizado. Y tiene unas cualidades innatas para hacer lo que hace".

Joselito añade: "¿Que si le cogen mucho los toros? El toro está para cogerte siempre, en cada embestida. Pero José Tomás no rectifica cuando los demás sí lo hacemos".

EL TENDIDO

Y el público enloquece con la quietud de su figura. Rey indiscutible de Las Ventas en 1997, 1998 y 1999, la leyenda se expande a base de conquistar otras plazas de primera, como Sevilla o Pamplona. Cada vez más silencios, más negativas a torear en directo para la televisión. Más misterio. En 2002 se retira. Sólo él sabe por qué. Su vuelta cinco años más tarde revoluciona el panorama taurino. "Ha venido en un momento muy bueno para la fiesta", reconoce Antoñete. "Estaba un poco dormida y su reaparición del año pasado en Barcelona, centro nacional del antitaurinismo, fue un hecho destacable. Hacía falta un revulsivo. Ahora bien, le puedo reprochar un poquito que no vaya a las grandes ferias. Que no compita con todos. Ha venido a Madrid este año muy cómodo. Ha elegido toros y compañeros. En la historia del toreo siempre ha habido encontronazos entre las figuras. Y él debería cumplir con esa regla".

El año pasado anunció su vuelta y enseguida se convirtió en objeto de deseo mediático. Para El Viti, el regreso de José Tomás a los ruedos ha suscitado una atención verdaderamente desorbitada: "Él tiene mucho de real, pero ciertos colectivos, medios de comunicación incluidos, se han salido del ruedo, como solemos decir. La euforia nunca ha sido positiva en el mundo del toro. Los toros son una cosa real, dura, de verdad. Y la pasión se ha desbordado. Yo no soy capaz de valorarle más que a El Cid, Ponce, Manzanares hijo, Perera... Pero hay mucha gente que se está acostumbrando a ver un solo tipo de torero. Y el público se deja llevar por los que informan con euforia, por la forma de sentir colectiva a la hora de retratarse en las taquillas. Ha salido un fenómeno epidémico, de epidemia, torerista. Creen y tienen fe en él. Pero un solo torero no puede ser epílogo de nada. No hay nadie único. El único es el toro, que nos permite hacer lo que hacemos".

SU ÉPOCA

¿Hay, por tanto, exceso de triunfalismo o José Tomás será recordado como el torero de su época? "Marcará una época, desde luego: la de principios del siglo XXI", asegura Gregorio Sánchez, director técnico de la Escuela de Tauromaquia de Madrid. "De hecho, no creo que vuelva a existir un torero como él en todo el siglo XXI. Se le recordará como se recuerda hoy a Manolete. Ojalá salieran más como él. Pero es difícil. A los jovencitos los veo cagaos a casi todos. Estamos en una época que no sé yo. Cuando oigo lo de la crisis... ¡Crisis había cuando yo era torero, que te tenías que arrimar pa comer!".

Añorado por los aficionados de Las Ventas, Curro Vázquez (Linares, 1 de mayo de 1952), hoy apoderado de Cayetano Rivera, templa la pasión: "Ha marcado algo de época, de eso no cabe duda. Hay que resaltar la manera que ha tenido de arrasar en las taquillas. Y de no defraudar. También es cierto que sus temporadas no son de 60 o 70 corridas al año. Pero, bueno, hay toreros excelentes que se han vestido de luces 20 días al año".

Camino, el Niño Sabio de Camas, no alberga ninguna duda sobre si existe hoy otro matador que dejará la misma huella: "Es el torero de esta época. Se pone en un sitio donde no nos poníamos ni nosotros. Ese valor, esa cabeza fría no la he tenido yo. Ni muchos de mis tiempos. Mi valor era caliente. Y pasaba mucho miedo".

Sólo José Tomás sabe cómo estará enfrentándose a sus miedos durante las horas previas a la corrida de esta tarde. Obtener alguna declaración suya es misión imposible. A cambio, su apoderado, Salvador Boix, concede: "La presión que tiene es la misma que la de antes de pasar por Madrid. Ha habido cierta descompresión en el periodo de recuperación de la cornada, pero desde hace 15 o 20 días ha entrenado intensamente en Andalucía y Salamanca con toros y becerras". Cabe preguntarse qué pensará él de todo el revuelo que genera a su alrededor. Boix responde: "Lo vive con cierta distancia. Hay cosas que se hacen con profesionalidad, pero también se han dicho barbaridades. Algunos han frivolizado con algo que no es más que sus ganas de corresponder".

Quizá fuera el rostro del deber cumplido el que lucía aquel hombre delgado a quien llevaban a hombros el pasado 5 de junio tras cortar cuatro orejas en Las Ventas. Acaso el semblante de alguien que simplemente ha conseguido lo que quería: triunfar sin renunciar a sus principios. Sólo él lo sabe. Y se lo calla. Ha decidido hablar exclusivamente en la arena, enfrentándose a las bestias. Como hará hoy en Santander, interpretando de nuevo ese personalísimo, extraño y silencioso diálogo con la muerte.